2 de octubre de 2025

Novena edición de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica. Madrid, 2025

Vuelven las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica bajo el título "Mujeres audaces y mujeres madrileñas"

El próximo día 16 de octubre comenzarán las IX Jornadas Madrileñas de Novela Histórica en la Biblioteca Regional de Madrid con el título: “Mujeres audaces y mujeres madrileñas”. Esta edición se divide en tres bloques que se desarrollarán durante los meses de octubre, noviembre y diciembre, ofreciendo al público diferentes conferencias relacionadas con la historia de esta ciudad y las mujeres que en ella nacieron o vivieron, teniendo como base el ensayo y la novela histórica.


Los organizadores recuperan una costumbre madrileña nacida en el siglo XIX conocida como los “Jueves de moda” y la traslada a la actualidad; por eso, las conferencias se impartirán un jueves de cada mes. 

Inaugurarán las jornadas la escritora y directora de las jornadas, Carolina Molina, que hablará de la Inclusa de Madrid, una institución sostenida por mujeres. Seguidamente llegará el turno del escritor y periodista Javier Velasco, quien en compañía de Maudy Ventosa, profesora y escritora, autores del libro “El caso de Margarita Landi, la Rubia del Velo y la Pistola”, hablarán de esta mujer adelantada a su tiempo, periodista e investigadora de hechos criminales.

En la jornada del día 13 de noviembre, Eduardo Valero, investigador de temas madrileños y cofundador de las jornadas, hablará del género de variedades o arte frívolo y de unos teatros por los que pasaron glorias del cuplé como Raquel Meller, “La Chelito”, “La Argentinita” y “La Goya”, entre otras. 

La segunda conferencia, centrada en Anita Delgado, estará a cargo de la escritora Elisa Vázquez de Gey, especialista en la biografía de esta mujer que llegó a ser Maharani de Kapurtala.

La tercera y última jornada, que se celebrará el 11 de diciembre, la historiadora y novelista María Pilar Queralt del Hierro, junto a Carolina Molina, autoras de “Guerreras. Españolas que empuñaron las armas”, rendirán homenaje a mujeres audaces y su relación con la historia de España.

Para clausurar las jornadas, la escritora e historiadora Sara Medialdea, miembro del Cuerpo de Cronistas de la Villa de Madrid, hablará de los mitos y realidad de las cigarreras de Embajadores.





La dirección y coordinación de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica corre a cargo de la Asociación Verdeviento cuyos miembros son escritores y ensayistas con gran experiencia en el sector del libro. Dirigen y coordinan Carolina Molina y Eduardo Valero, presidenta y vicepresidente respectivamente.




20 de noviembre de 2024

Memoria de la octava edición de las Jornadas madrileñas de novela histórica

Por quinto año no consecutivo, en el Salón de actos de la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina se celebraron las Jornadas madrileñas de novela histórica, evento organizado por la Asociación cultural Verdeviento con el patrocinio de la Comunidad Autónoma de Madrid.

En esta octava edición, bajo el lema “Madrid: luces y sombras”, durante los días 7, 14 y 15 de noviembre se ofreció un interesante programa con conferencias impartidas por destacadas personalidades del ámbito cultural y literario que ofrecieron al público sus conocimientos sobre temas madrileños. 

La asistencia de público de forma presencial y por streaming demuestran el interés de la ciudadanía por los eventos organizados por la Biblioteca Regional de Madrid, entre los que se encuentran estas Jornadas cuya Memoria ponemos a vuestra disposición a través de los vídeos correspondientes a cada día.


Memoria 
VIII Jornadas madrileñas de novela histórica - 2024 
“Madrid: luces y sombras” 

DÍA 1 - 7 de noviembre 

Mesa 1: Eduardo Valero, investigador de temas madrileños y cofundador de las Jornadas impartió la charla “Ricardo Sepúlveda. De la poesía a las historias, costumbres y leyendas de Madrid”, un encuentro con este cronista de Madrid del que hasta hoy no conocíamos nada de su vida, pero sí de su obra. 

Mesa 2: Carolina Molina, periodista, escritora y fundadora de las Jornadas invitó al público a un viaje a través de su conferencia “Aquellos viajeros curiosos”, personas que a lo largo de la historia reciente pasaron por nuestro país y de cuya experiencia pueden sacarse muchas anécdotas que explican nuestro choque cultural. 




DÍA 2 - 14 de noviembre 

Mesa 1: Interesantísimo encuentro con el escritor de novela histórica y profesor en UNED Mario Escobar, autor de La librera de Madrid, su última novela, acompañado por David Yagüe, periodista y cofundador de las Jornadas. El ambiente cultural, literario y político del Madrid de la década de los 30 y 40 del pasado siglo fue el tema principal de este coloquio. 

Mesa 2: Víctor Fernández Correas, escritor de novela histórica y cofundador de las Jornadas, impartió la conferencia “Lugares de paz que gestaron guerras”, centrada en el Madrid de Carlos V y su rivalidad con el rey Francisco I de Francia. 




 DÍA 3 - 15 de noviembre 

Mesa 1: El extenso currículum de D. Fernando Martínez Láinez, escritor, periodista y novelista de amplia trayectoria profesional, puso el broche de oro a las Jornadas con su charla “Los espías en el Madrid galdosiano”, en la que destaca la presencia de los cafés revolucionarios, las sociedades secretas y los acontecimientos políticos que derivaron de las intrigas y conspiraciones. 

Mesa 2: Como colofón a estas Jornadas centradas en luces y sombras, la luz de la razón brilló en la conferencia “Aristócratas e ilustradas en el Madrid del XVIII”, impartida por la historiadora, escritora y ensayista María Pilar Queralt del Hierro, madrina de las Jornadas madrileñas de novela histórica. 



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Luces que proyectan sombras. Sombras invadidas por la luz. Todas las variantes posibles estuvieron presentes en estas Jornadas en las que destacó el esplendor de la cultura a través de la literatura y la historia. 

La Asociación cultural Verdeviento, organizadora de las Jornadas madrileñas de novela histórica, agradece a la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina este espacio de difusión, aunando los intereses de ambas en promover la cultura. Asimismo, agradece al público su confianza y fidelidad, emplazándoles para el año 2025 con muchas más historias que contar.




21 de octubre de 2024

Octava edición de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica. Madrid, 2024


Vuelven las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica bajo el título "Madrid: luces y sombras".


El próximo día 7 de noviembre comenzarán las VIII Jornadas Madrileñas de Novela Histórica en la Biblioteca Regional de Madrid con el título: Madrid, luces y sombras. Durante ese jueves y los días 14 y 15 siguientes, se desarrollarán diferentes conferencias relacionadas con la historia de esta ciudad teniendo como base el ensayo y la novela histórica.


Inaugurarán las jornadas el investigador de la historia de Madrid, Eduardo Valero, que hablará del desconocido Ricardo Sepúlveda y Planter, cronista de la Villa, que nos dejó interesantes obras del costumbrismo madrileño. Seguidamente llegará el turno de la escritora y directora de las jornadas, Carolina Molina, quien hablará de los viajeros que a lo largo de la historia reciente pasaron por nuestro país y de cuya experiencia pueden sacarse muchas anécdotas que explican nuestro choque cultural.

El día 14 habrá un encuentro con el escritor de novela histórica Mario Escobar que junto al periodista David Yagüe hablarán de los hechos históricos que rodean su última novela La librera de Madrid. Posteriormente, Víctor Fernández Correas, autor de Hambre de gloria, impartirá la conferencia Lugares de paz que gestaron guerras, un recorrido por los lugares que fueron testigos del paso de la Historia.

En la última tarde, la del día 15, las jornadas contarán con dos conferencias más. La primera correrá a cargo del escritor Fernando Martínez Laínez, uno de los iniciadores de la novela negra y de espías en España, que profundizará sobre Los espías en el Madrid galdosiano. Para clausurar las jornadas como años anteriores, la historiadora y novelista María Pilar Queralt del Hierro, impartirá una conferencia ambientada en los salones literarios de la época ilustrada en donde las mujeres abrieron las puertas de sus casas a pensadores, científicos o artistas, influyendo decisivamente en el devenir de su tiempo.

Los actos comenzarán cada día a las 18h y serán retransmitidos por streaming y grabados para su posterior visualización en la web de la Biblioteca Regional de Madrid, que es la patrocinadora de las jornadas.




La dirección y coordinación de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica corre a cargo de la Asociación Verdeviento cuyos miembros son escritores y ensayistas con gran experiencia en el sector del libro: Carolina Molina, Eduardo Valero, Víctor Fernández Correas, David Yagüe y Olalla García.



14 de diciembre de 2023

Pequeños momentos de la Historia. Mesa 6. El espejo de Lhardy, punto de encuentro del Madrid del siglo XIX

30 de noviembre de 2023

La Biblioteca Regional, a través del portal de YouTube de la Consejería de Cultura de Madrid, ofrece los vídeos de las conferencias para el público general y que reproducimos en nuestro blog.


Mesa 6
El espejo de Lhardy, punto de encuentro del Madrid del siglo XIX
María Pilar Queralt del Hierro



La historiadora y escritora María Pilar Queralt del Hierro, autora de más de cincuenta libros (algunos en colaboración), ofreció al público sus conocimientos sobre la historia del famoso restaurante Lhardy.
En su disertación no faltaron las anécdotas históricas, curiosas y graciosas; tampoco el recorrido por sus salones y su extensa carta, con platos exclusivos del emblemático restaurante, otrora pastelería "que había puesto corbata blanca a los bollos de tahona", como refería Benito Pérez Galdós en Los Ayacuchos
Queralt del Hierro recordó los nombres de las ilustres personalidades que por allí pasaron y dejaron su reflejo en el espejo de Lhardy, único testigo de la Historia pasada, presente y futura de Madrid y España.





Puede ver el programa preparado por la Asociación VerdeViento haciendo clic aquí.




4 de diciembre de 2023

Pequeños momentos de la Historia. Mesa 5. Luis Candelas, el bandolero ilustrado.

30 de noviembre de 2023. 18:00 h. 

La Biblioteca Regional, a través del portal de YouTube de la Consejería de Cultura de Madrid, ofrece los vídeos de las conferencias impartidas y que reproducimos en nuestro blog. 


Mesa 5
Luis Candelas, el bandolero ilustrado.
Ana B. Nieto



Ana B. Nieto, autora de Luz de Candelas, su última novela, impartió una amena charla sobre la vida, aventuras y desventuras del mítico bandolero madrileño. Realidad y leyenda cargadas de hechos históricos, causas judiciales, personalidades de la época y un sinfín de datos, trasladaron al público presente a aquella pintoresca villa y corte del siglo XIX.





Puede ver el programa preparado por la Asociación VerdeViento haciendo clic aquí.




25 de noviembre de 2023

Pequeños momentos de la Historia. Mesa 4. Encuentro con Luis Zueco

23 de noviembre de 2023. 19:00 h. 

La Biblioteca Regional, a través del portal de YouTube de la Consejería de Cultura de Madrid, ofrece los vídeos de las conferencias impartidas y que reproducimos en nuestro blog. 


Mesa 4
Encuentro con Luis Zueco
Moderan: Javier Velasco y David Yagüe

En parte continuación de la Mesa 3, este segundo coloquio se centró en la trayectoria del escritor Luis Zueco, su método de trabajo e investigación y, en particular, en detalles sobre su último libro: El tablero de la reina.

En su conjunto, las dos mesas se desarrollaron en un ambiente de café literario con conversaciones enriquecedoras, incluso desde la tribuna del público.







Puede ver el programa preparado por la Asociación VerdeViento haciendo clic aquí.




Pequeños momentos de la Historia. Mesa 3. La novela histórica ¿Para qué?

23 de noviembre de 2023. 18:00 h. 

La Biblioteca Regional, a través del portal de YouTube de la Consejería de Cultura de Madrid, ofrece los vídeos de las conferencias impartidas y que reproducimos en nuestro blog.


Mesa 3
La novela histórica ¿Para qué?
Javier Velasco, David Yagüe y Luis Zueco 

Mesa coloquio de gran calidad en la que los periodistas y escritores Javier Velasco, David Yagüe, autores y prologuista de Entrevistas con Historia, y el escritor Luis Zueco, autor de El tablero de la reina, conversaron acerca del papel de la novela histórica desde sus inicios y la relevancia alcanzada en la actualidad.

Críticas, anécdotas y la experiencia profesional de los citados dieron clara respuesta a la pregunta planteada.





Puede ver el programa preparado por la Asociación VerdeViento haciendo clic aquí.




24 de noviembre de 2023

Pequeños momentos de la Historia. Mesa 2. Luchando contra las adversidades.

16 de noviembre de 2023. 19:00 h. 

La Biblioteca Regional, a través del portal de YouTube de la Consejería de Cultura de Madrid ofrece los vídeos de las conferencias impartidas y que reproducimos en nuestro blog. 


Mesa 2
Luchando contra las adversidades:
Francisca de Pedraza y las mujeres en el nuevo mundo. 
Olalla García y Elvira Menéndez

Mesa coloquio moderada por Carolina Molina, directora de las Jornadas madrileñas de novela histórica, en la que Olalla García, autora de La buena esposa, y Elvira Menéndez, autora de El corazón del océano, analizan el papel de las mujeres en el Nuevo Mundo.




Puede ver el programa preparado por la Asociación VerdeViento haciendo clic aquí.




23 de noviembre de 2023

Pequeños momentos de la Historia. Mesa 1. Ilustres golfos de Madrid

16 de noviembre de 2023. 18:00 h. 

Doña María Teresa Sánchez Avendaño, subdirectora de la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina, inauguró la séptima edición de las Jornadas madrileñas de novela histórica que se celebrarán los jueves 16, 23 y 30 noviembre, y el jueves 14 de diciembre. 

Puede ver el programa preparado por la Asociación VerdeViento haciendo clic aquí

La Biblioteca Regional, a través del portal de YouTube de la Consejería de Cultura de Madrid, ofrece los vídeos de las conferencias para el público general y que reproducimos en nuestro blog. 


Mesa 1
Ilustres golfos de Madrid 
Eduardo Valero

Desde los golfines bandoleros hasta los golfos más pintorescos que animaron las calles de Madrid, los asistentes a la primera mesa pudieron conocer sus historias y curiosidades de la mano de Eduardo Valero García, cronista de las Jornadas y autor de Historia de Madrid en pildoritas y Benito Pérez Galdós. La figura del realismo español.

La charla sobre estas figuras de primer orden de la golfería madrileña se desarrolló en un ambiente distendido y participativo.








2 de noviembre de 2023

Séptima edición de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica. Madrid, 2023

Las Séptimas Jornadas Madrileñas de Novela Histórica recordarán los pequeños momentos de la historia.
Durante cuatro jueves consecutivos (16, 23 y 30 de noviembre, 14 de diciembre), la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina acogerá a autores y autoras que hablarán de personas y momentos que la gran historia no suele tratar con frecuencia. Mujeres, hombres, momentos, épocas… Todos con un leitmotiv: no estar olvidados, pero sí permanecer ocultos tapados por una gran historia que devora todo y a todos. 


    Personajes como Luis Candelas o Francisca de Pedraza, la llegada de la Primera República a Madrid o un coloquio en el que se analizará el papel de la novela histórica serán algunas de las actividades que se celebrarán en el marco de las Séptimas Jornadas Madrileñas de Novela Histórica, que se desarrollarán en la Biblioteca Regional de Madrid Joaquín Leguina durante cuatro jueves consecutivos (16, 23 y 30 de noviembre, y 14 de diciembre). 

    El primer jueves, Eduardo Valero, cronista de la asociación Verdeviento, impartirá una conferencia en la que hablará de ilustres golfos de Madrid. A continuación, Olalla García, autora de La buena esposa, y Elvira Menéndez, autora de El corazón del océano, participaran en una mesa coloquio moderada por Carolina Molina que analizará el papel de las mujeres en el Nuevo Mundo. 

    La novela histórica será la gran protagonista del siguiente jueves, el 23 de noviembre. La jornada comenzará con una mesa coloquio moderada con Carolina Molina en la que David Yagüe, Javier Velasco y Luis Zueco, autores y prologuista de Entrevistas con Historia, conversarán acerca del papel de la novela histórica. A continuación, tendrá lugar un encuentro con Luis Zueco (autor de El tablero de la reina) moderado por David Yagüe y Javier Velasco. 

    El 30 de noviembre, el Madrid del siglo XIX será el gran protagonista de la tercera jornada de las Séptimas Jornadas Madrileñas de Novela Histórica. Ana B. Nieto, autora de Luz de Candelas, hablará de la figura de un personaje en el que realidad y leyenda se mezclan sin encontrar los límites entre una y otra. Le seguirá la conferencia “El espejo de Lhardy, punto de encuentro del Madrid del s. XIX” por María Pilar Queralt, autora de Amores de leyenda. 

    Finalmente, el ultimo día de las Séptimas Jornadas Madrileñas de Novela Histórica (14 de diciembre) estará dedicado a los grandes divulgadores de historia. De 18:00 a 19:00, Javier Santamarta, autor de Eso no estaba en mi libro de historia de la Primera República, impartirá la conferencia “La Primera República llega a Madrid”. Más tarde, de 19:00 a 20:00, será Cesar Cervera, autor de Los Borbones y sus locuras, quien hablará de “La relación íntima de los Reyes Católicos con Madrid”. 



 

La Asociación Verdeviento es una asociación cultural destinada a la promoción literaria y a la creación de eventos compuesta por un grupo de escritores y divulgadores residentes en Madrid. Sus miembros son Carolina Molina, Eduardo Valero, Olalla García, Víctor Fernández Correas y David Yagüe.  


4 de noviembre de 2022

Sexta edición de las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica. Madrid, 2022

 
Tras el parón obligado por la pandemia, las Jornadas Madrileñas de Novela Histórica vuelven este año 2022 par cumplir su sexta convocatoria. Con el título «En tiempos del Emperador Carlos», se realizarán varias sesiones dedicadas a la figura de Carlos V, como hombre y monarca, abarcando también los aspectos sociales y políticos que asomaron al Renacimiento. 
 

Las jornadas contarán con siete mesas, comenzando con la participación del Historiador del Arte, Sergio Ramiro Ramírez, autor del ensayo “Francisco de los Cobos y las artes en la corte de Carlos V”, que hablará del poderoso secretario Francisco de los Cobos, personaje influyente que responde a la forma de vida de la corte carolina. 

Ese mismo día, Eduardo Valero, el cronista de la Asociación Verdeviento que convoca las jornadas, tendrá un recuerdo para Juan de Austria, vecino, durante un tiempo, del municipio madrileño de Leganés. 

El segundo día se celebrará un coloquio entre los escritores Lorenzo Silva y Olalla García, moderado por el periodista Javier Velasco, director del portal Todoliteratura, con objeto de desentrañar las circunstancias que dieron lugar a la rebelión comunera. 

Víctor Fernández Correas, hablará en la tercera jornada, ya adentrándonos en diciembre, sobre Carlos V, como emperador y hombre, moderado por el periodista David Yagüe. Seguidamente se dará paso a una recreación ambientada en los tiempos del Renacimiento, desarrollada por el grupo recreacionista Una pica en Flandes. 

En el último día de actividades, el investigador de la Historia de Madrid, Juan Manuel Castellanos Oñate hablará del Madrid comunero y se clausurará con la intervención de la escritora María Pilar Queralt del Hierro que se centrará en la figura de Isabel de Portugal, esposa de Carlos V, una mujer atípica, que a pesar de su corta vida supo mantener su posición de poder, incluso como gobernadora, en ausencia del Emperador. 

Las jornadas traen este año 2022 una novedad y es su realización en dos fases diferentes. Las dos primeras se realizarán en noviembre, durante los jueves 17 y 24, para terminar en diciembre, los jueves 1 y 15.

Como dicen los organizadores, estas jornadas llegan con nombre y número romano, dedicándolas a un César y Emperador, cuya herencia sigue muy presente en nuestra Historia e imaginario. 

Las VI Jornadas Madrileñas de Novela Histórica cuentan con el apoyo de la Biblioteca Regional de Madrid “Joaquín Leguina” (C. de Ramírez de Prado, 3, 28045 Madrid), en donde se celebrarán, organizadas por la Asociación Verdeviento. 

 

 VER PROGRAMA
(Clica sobre la imagen para acceder) 


La Asociación Verdeviento es una asociación cultural destinada a la promoción literaria y a la creación de eventos compuesta por un grupo de escritores y divulgadores residentes en Madrid. Sus miembros son Carolina Molina, Eduardo Valero, Olalla García, Víctor Fernández Correas y David Yagüe.

10 de diciembre de 2020

Clausura de las V Jornadas Madrileñas de Novela Histórica

 
    Las V Jornadas Madrileñas llegan a su fin. Pero solo momentáneamente porque las palabras que tan generosamente nos han cedido todos los participantes (novelistas, ensayistas y periodistas) quedarán en el tiempo en nuestro blog para que puedan releerse y disfrutar de ellas. Es la aportación de la Asociación Verdeviento a este año 2020, año del centenario de Galdós y de Delibes, pero de muchos cambios sociales, no todos buenos. La historia y la literatura han estado ahí, desde marzo, acompañando a todos los grandes lectores. Por eso os animamos a seguir con nosotros. 
 
    No hubiera sido posible sin la ayuda de instituciones públicas y privadas, como la Biblioteca Regional de Madrid, de editoriales como Edaf que se ha comprometido a nuestra causa o Editorial Versátil y Edhasa. Tampoco sin la colaboración de webs y revistas, como Todoliteratura y Pasar Página. 
    Aunque sin los textos que nos han cedido los autores participantes y sus entrevistas contestadas nada de esto habría existido. Esperanza Varo, José Manuel Castellanos, Maribel Orgaz, Elvira Menéndez, Herminia Luque, María Pilar Queralt del Hierro, Carlos Mayoral, Luis Zueco, Mario Villén y Javier Velasco…con los que hemos unido esfuerzos los componentes de la Asociación Verdeviento. 
 
    A todos ellos les damos gracias infinitas. Esperamos que nuestro trabajo os entretenga en estas Navidades que deseamos que sean para vosotros especialmente saludables y que podáis disfrutarlas con vuestros seres queridos. 
 
    El 2020 queda atrás, por fortuna, y el 2021 nos traerá más historia y más literatura. 
 
 
Carolina Molina
Presidenta
 
Eduardo Valero García
Vicepresidente primero
 
Víctor Fernández Correas
Secretario 



Madrid, ciudad de la Cultura

Por Eduardo Valero García

 

    Víctor Fernández Correas nos ha recordado el alma de los barrios madrileños. Ha mencionado la Costa Fleming y su cabo: Corea. 

    Y es que Madrid no tiene mar, pero sí costas; como las recreadas por Antonio D. Olano en su Guía secreta de Madrid allá por los años 70. Además de Fleming y Corea, el autor identificaba las costas de Ballestas, Gran Vía y Clara del Rey. 

    Al tener costa no podía faltarle un faro, y así fue como en 1992 se erigió uno en la Moncloa. ¡Qué año aquel! 

    1992 fue para España una auténtica verbena. La Exposición Universal de Sevilla, las Olimpiadas de Barcelona y Madrid como Capital Europea de la Cultura. Parece muy lejano todo aquello porque ya es historia de otro siglo, pero sólo han pasado poco menos de treinta años. Muchos madrileños disfrutaron de Barcelona y de Sevilla; otros tantos casi ni se enteraron de lo que estaba ocurriendo en la villa y corte. 

    El 27 de mayo de 1988 el Consejo de Ministros de Cultura de la Comunidad Europea elegía a Madrid como Capital Europea de la Cultura para el año 1992. En aquellos tiempos era Juan Barranco el alcalde de esta villa. 

    En diciembre de 1991, un nuevo alcalde de Madrid, José María Álvarez del Manzano, presentaba en Bruselas el programa de actos de la capitalidad cultural europea. Comenzaban así los preparativos para la celebración de Madrid’92, ciudad europea de la cultural. 

    El Consorcio Madrid’92, había sido creado para tal fin en noviembre de 1989 bajo las directrices de una comisión ejecutiva representada por el Ministerio de cultura, la Comunidad y el Ayuntamiento. 

 


 

    Muchos fueron los eventos programados y las inauguraciones de espacios que hoy perduran, como el ya citado Faro de la Moncloa (Torre de Comunicaciones del Ayuntamiento), de 110 metros de altura; emblema de nuestra ciudad. 

    Dispone de un rápido ascensor cuya utilización en 1992 costaba 200 pesetas por viajero (100 pesetas los niños y jubilados). Ahora cuesta 3 euros. 

    Poco después de su inauguración un fuerte viento se llevará parte de la cubierta y en 2005 se clausurarán las visitas turísticas por un defecto en su escalera, que incumplía la nueva reglamentación de Seguridad del Ayuntamiento. Reabrió sus puertas en 2015, pero un incendio en 2016 obligó a cerrarlo hasta 2017. Después de la realización de obras para adaptarlo a las necesidades del público, reabrió sus puertas en noviembre de 2020. 

    En el barrio del Pilar (junto a La Vaguada), se inaugura el Teatro de Madrid, para representaciones de zarzuela, ópera y danza. Años más tarde, en 2011, cerraba sus puertas. Hoy, abandonado y vandalizado, es recuerdo de lo mucho que se gasta sin vistas al futuro. 

    Lo mismo ocurrió con el Museo de la Ciudad, un edificio de 1900 m2 ubicado en la calle Príncipe de Vergara que cerró sus puertas en 2012. Hoy sabemos que las excelentes maquetas allí expuestas, fiel retrato de cómo era Madrid en 1992 (deterioradas algunas por el paso del tiempo), estuvieron a punto de ser destruidas ante la imposibilidad del Ayuntamiento de costear los gastos de almacenaje. Afortunadamente, la empresa Adif se quedará con la mayor parte de ellas y las expondrá en la estación de Atocha. El Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid (COAM) se quedará con la réplica de la catedral de la Almudena y con la de la Plaza de toros de las Ventas la Escuela Taurina de Madrid. 

    En el entorno del también inaugurado Parque de Juan Carlos I, se ponía en marcha la Institución Ferial de Madrid (IFEMA), donde se celebrarán por primera vez las ediciones de aquel año de la feria ARCO y Pasarela Cibeles. 

    Al coincidir con el V Centenario del descubrimiento de América, el tenebroso palacio de Linares será restaurado y convertido en Casa de América, con fantasma incluido. Allí se celebrará la II Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, con la presencia de 21 mandatarios, siendo la más sonada la de Fidel Castro, hospedado en el Hotel Ritz. 

    La inauguración del Museo Thyssen-Bornemisza y la puesta en funcionamiento de la segunda planta del Museo Reina Sofía conformarán, junto con el Museo del Prado, el Triángulo del Arte. 

    La estación de Atocha se mostrará al viajero completamente renovada y reformada, con un precioso jardín tropical ocupando el espacio donde antes estuvieron los andenes. Una tenue lluvia de vapor proveniente del techo creaba el ambiente propicio y regaba las exóticas plantas. Las palmeras del Brasil que aún podemos contemplar costaron la friolera de 150.000 pesetas cada una. También se inauguraba la estación de Alta Velocidad Española (AVE), para que los madrileños y turistas pudiesen llegar a la Exposición sevillana “en dos horas y un poquito”. 

    Mingote crea una Puerta de Alcalá dibujada, en plena construcción, con el propio Carlos III presentándola y rodeada de tipos madrileños de todos los tiempos. Las graciosas y preciosas ilustraciones recubrirán la verdadera puerta en sus cuatro lados.

 


    Se realizarán conciertos; exposiciones de arte; estrenos de grandes musicales; un rico programa titulado Ciencia, literatura y pensamiento; espectáculos en diversos puntos de la ciudad, con desfiles y pasacalles más representativos de las cabalgatas de Reyes o de Carnaval que de evento tan singular. El madrileño no llegó a comprender claramente que era todo aquello, de ahí que la participación ciudadana fuese escasa en los 1.800 eventos programados, con una media de asistencia de 700 personas por cada uno de ellos (un total de 1.272.572 espectadores). 

    Durante todo el año se publicó la revista La Capital, de escaso interés para el madrileño, aunque el primer número se agotó en menos de 48 horas. 

 


 

    Entre unas cosas y otras, la celebración de la capitalidad cultural europea supuso un gasto superior a los 6.000 millones de pesetas. Para eventos musicales se dedicaron 1.840 millones; 738 para el programa de ciencia, literatura y pensamiento; 756 para obras teatrales; 340 destinados a las artes audiovisuales y 381 para artes plásticas; la danza se llevó 281 millones y 328 la publicación de la revista La Capital. El Consorcio de la capitalidad gastó en publicidad 928 millones, y suma y sigue. 

    Madrid’92 supuso un cambio inesperado para la ciudad y sus habitantes; un nuevo modelo que dejaba atrás a la mítica Movida madrileña y los bandos de Tierno Galván. 

    Hasta aquí, y a grosso modo, he recordado el año que fuimos referente cultural de las Europas. Pero Madrid no necesita esos nombramientos, es Cultura por si sola. Cuna de todas las artes desde hace siglos, ha ofrecido al Mundo los más augustos nombres, tanto en la pintura como en la literatura y las ciencias. ¡Hasta un madrileño viajó a la luna! 

    Cuidemos siempre de nuestro valiosísimo patrimonio y nunca dejemos de lado la Cultura, porque en ella debemos poner todos los medios para apoyarla y fomentarla. 

    Muestra de ello han sido los interesantes artículos que hemos publicado en las V Jornadas Madrileñas de Novela Histórica que hoy no finalizan, sino que hacen un receso hasta el próximo año… porque siempre habrá Cultura. 

 


 

 

 

 

Eduardo Valero García

 

Este artículo contiene fragmentos de texto del libro Historia de Madrid en pildoritas   ISBN: 978-84-16900-81-7 (2018)
Editorial Sargantana

 


Madrid, sus barrios. Su alma.

 Por Víctor Fernández Correas

 
    Se suele decir que los escritores viven sus novelas, sienten a sus personajes, se refugian —y hasta se niegan a salir de ella— en la atmósfera creada que hacen suya para, después, plasmarla en sus páginas. Meses y meses encerrados en un mundo que sólo existe en su cabeza y que es producto de muchas lecturas. 
 
   
En mi caso, pasé meses y meses en el Madrid de comienzos de la década de los 50 del pasado siglo mientras escribía Se llamaba Manuel; meses investigando y leyendo obras, comparando mapas, situando ubicaciones, comprobando su antes y su después, y otros tantos trasladando aquel océano de datos, de vivencias, de imágenes e incluso de canciones a unas páginas. Y puede asegurar que disfruté de y con aquel Madrid. Disfruté de y con sus barrios, que es el leitmotiv de este artículo. 

    Porque Madrid es sus barrios, su historia se vertebra a partir de sus microhistorias, y más en una época en la que algunos de los barrios que ahora conocemos aún no habían sufrido una transformación que los vuelve irreconocibles a ojos de quienes los conocieron y vivieron en ellos. 

    Era aquel Madrid un Madrid de suburbios que exudaban tanta miseria como ganas de vivir. Un Madrid de anchas avenidas bañadas de luces de neón, de teatros y cines donde Hollywood se hacia carne y sueños, y de salas de fiesta donde las voces eran voces que se ganaron la eternidad por derecho propio. Un Madrid que quería ser, que quería olvidar lo que fue —y lo que era, al fin y al cabo—, un Madrid con un velo de modernidad en la mirada y alpargatas de esparto en los pies con las que caminar por un sendero titubeante. 

    Por ejemplo, en aquel Madrid incluso había costa. Años y años Los Refrescos cantando que Aquí no hay playa, y sólo hay que bucear un poco en la historia para descubrir que, a comienzos de los años 50 del siglo pasado, y con el aluvión de americanos recién instalados al calor de un hermanamiento entre naciones —bendecido y exaltado por el Gobierno de Franco como un signo de que en España empezaba a amanecer—, surgió la que vino en llamarse Costa Fleming, posiblemente la zona más animada de la capital del momento. Esa Costa Fleming de “mala arquitectura, bares equívocos, tablaos intempestivos, iglesias como fábricas de chocolate y sitios donde comer el pollo según las treinta hierbas diferentes recolectadas por no sé qué coronel norteamericano”, como se refirió a ella Paco Umbral. 

Costa Fleming

    “Parecía que todo el mundo estaba con horarios de vacaciones porque era un barrio en el que había mucha juerga nocturna”, palabras con las que la describe Jorge Galaso, presidente de la Asociación Costa Fleming, fundada en 2015 para revitalizar el comercio de la zona, y que adoptó como propio el nombre con el que la bautizó el periodista Raúl Pozo en 1968. Mucha juerga nocturna, dice Jorge Cadalso. Otros, simplemente, se referían a ella como la zona “más golfa de Madrid”. Sexo, alcohol e incluso drogas en una burbuja que se sabía que existía, pero que hacía desviar la mirada a más de uno y de dos capitostes del momento cuando se les mentaba que aquello era poco menos que Sodoma y Gomorra. Cosas que traen los americanos, se encogían de hombros. Dos naciones amigas, y Franco dándose un baño de multitudes compartiendo coche con Eisenhower por la Gran Vía, con las ventanas de la Torre Madrid componiendo con sus luces el apodo —Ike— por el que se conocía al presidente de los Estados Unidos. 

Torre Madrid - IKE

    Desde el Corea, el primer edificio del barrio, construido entre 1951 y 1954 —coincidiendo en el tiempo con la guerra que tenía a aquella península y a los americanos como protagonistas— en la manzana que dibujan el Paseo de la Castellana con las calles Félix Boix, Doctor Fleming y Carlos Maura, el american way of life fue pronto imitado también por madrileños que abrieron negocios en la zona para proporcionar servicios a los nuevos vecinos. Una zona donde los pepinillos, la mantequilla de cacahuete, el Cuatro de Julio o Halloween constituían un oasis de luz en una ciudad que luchaba por dejar atrás la época oscura de la posguerra. Hoy en día es una zona dinámica llena de viviendas, restaurantes y tiendas en cuya arquitectura se puede atisbar la modernidad a la americana que trajeron consigo sus primeros moradores. 

    Un Madrid de luz dispar, claroscuros en una ciudad donde se pasaba de la modernidad al Madrid cuyas tripas aún rugían de hambre; de la Gran vía a la que se asomaba Hollywood a través de ventanas como los cines Coliseum, Avenida o el Palacio de la Música —la originaria Sala Olimpia—, a sus calles perpendiculares, donde el olor a carne tibia llenaba la atmósfera de pensiones que se dejaban antes de las doce de la noche con tal de no aparecer en el listado de clientes que cada mañana amanecía en las mesas de una comisaría; una Gran Vía en la que lo mismo resonaban las voces del momento, diosas y dioses que se hacían carne delante de un micrófono en Pasapoga, que Ava Gardner se dejaba caer por Chicote levantando suspiros a su paso antes de que Frank Sinatra los apagara con una mirada de perdonavidas. Eso, ayer. Hoy, muchos de aquellos cines o salas de fiesta no queda más que el recuerdo y la nostalgia, en muchos casos, y en otros un esqueleto que cobija otras alternativas de ocio más acordes con los tiempos que corren. 

Pasapoga. Fotograma de Los ojos dejan huella

    El Pasapoga, lo cité líneas más arriba, en los bajos del cine Avenida. Un nombre exótico, atractivo, resultado del acrónimo de los apellidos de sus creadores —Patuel, Sánchez, Porres y García—. “La sala de fiestas más famosa del mundo”, como se anunciaba en 1952; inmortalizado para siempre por José Luis Sáenz de Heredia, que quiso plasmar su esencia en una de las escenas de Los ojos dejan huellas, con sus protagonistas disfrutando de una velada en aquel music hall. Decorado por Mariano García con elementos isabelinos y columnas de mármol, mucho pan de oro y arañas y enormes lámparas colgando del techo, las entre 15 y 18 pesetas que costaba la entrada no eran impedimento para bolsillos deseosos de pasar un buen rato mientras compartían velada con Ava Gardner —se bebió Madrid tantas veces que le harían falta vidas para contarlo— o Juliette Grèco al calor de la voz de Josephine Baker. Todo eso ocurrió mucho antes de que sus asiduos, allá por 1962, descubrieran la esencia, la deslumbrante belleza y femineidad de Coccinelle, la estrella absoluta del Carrousel de París y compañera de escenario de la mítica Edith Piaf, y cayeran rendidos ante ella sin saber que en su acta de nacimiento constaba que se llamaba Jacques Charles Dufresnoy. Una transexual deleitando a las élites y bolsillos abultados del franquismo. En España empezaba a amanecer. 

Coccinelle ©Cordon Press

    Un Madrid de luces, insisto, donde uno podía encargar una camisa en las cerca de 30 camiserías que existían en la Calle de la Montera —hoy apenas sobrevive una—. Calle que compartía protagonismo comercial con las de Preciados, del Carmen o Carretas. Todas ellas repletas de pequeños comercios, como la pequeña sastrería ubicada en el número 3 de la primera de aquellas calles, que con el tiempo fue sustituida por un local que tomó su nombre y se convirtió en los grandes almacenes que conocemos hoy. 

    Y un Madrid de cafés. Porque Madrid siempre fue de cafés; esos lugares de ocio, puntos de reunión en los que pasar las tardes de asueto. Cafés de grandes espejos, columnas, lámparas, mesas de mármol blanco con barra de hierro a los pies, diván y un gran reloj. Y en todos ellos, como parte del mismo mobiliario y de su decoración, un limpiabotas y un cerillero. Cerca de 300 cuentan las crónicas que existían en Madrid por aquellos años 50 del pasado siglo, cifra que incluye cafeterías, bares americanos y cervecerías en las que se reunían la feligresía de turno al calor de un café que lo mismo calentaba el estómago de poetas y escritores, siempre tan cortos de recursos —siempre, siempre pase el tiempo que pase—, como eternizaba charlas sobre los temas más variopintos. Nombres que ya forman parte de la historia de la ciudad como el Café Barceló, el Café Levante, el Manila o La Manila, sin olvidar el Café Castilla, reconocido por su galería de caricaturas y sus tertulias literarias. 

Café Castilla (Archivo Ragel)

    Sin embargo, ese Madrid trocaba en distinto una vez rebasada la antigua Plaza de Atocha, bautizada después de la guerra con el nombre de uno de sus vecinos más insignes —el emperador Carlos V—. Cambios que se podían palpar enfilando el Paseo de las Delicias. No era como Sol, desde luego, sino que aquí se instalaron las empresas del llamado sector secundario. Nombres ya míticos como los de Boetticher y Navarro, Schneider, La Comercial de Hierros, la Standard Eléctrica o El Águila, adheridos a la piel de la calle Méndez Álvaro y de aquel paseo. Zona que aún frecuentaban oficios que la misma modernidad se llevó por delante como las aguadoras que vendían agua en botijos, pipas o altramuces; los afiladores de cuchillos —«Llama a mi puerta, te he de dar / siete cuchillos que afilar, siete pretextos para hablar / pan de centeno y un hogar», cantaba de ellos Mocedades— que se anunciaban con el tañido de una ocarina; los paragüeros-lañadores que restauraban cacharros de metal; mieleros que vendían miel de la Alcarria, chatarreros, traperos/basureros y colchoneros —sin segundas. Que uno es muy, pero que muy del Atleti—… Un tiempo en el que ciertos vendedores vendían novelas por fascículos, mensuales o semanales, con títulos tan sugerentes como La cieguita, Ángeles del Arroyo o Genoveva de Brabante, por mencionar algunos. 

    En fin, en aquel Madrid de los años 50 del pasado siglo sus tripas rugían de hambre de verdad en sus suburbios. Aluviones que acogían a los que huían de la miseria de sus pueblos para acabar recogiendo las migas de una incipiente y engañosa prosperidad. Miseria, por citar un ejemplo, que limitaban las calles Fernando Poo, Cáceres y Jaime el Conquistador, conteniendo una miseria en la que nadaban no menos de 5 000 personas en el poblado de chabolas más grande de Madrid capital —algo más de 1 000 chabolas en un terreno que ocupaba cerca de 1 000 hectáreas—, el conocido como poblado de Jaime el Conquistador. Un arrabal de chapa, chabolas e infraviviendas que rezumaba tanta vida como miseria; donde Pepe Blanco alimentaba esperanzas con un cocidito madrileño —“no me hable usté / de los banquetes que hubo en Roma / ni del menú del hotel Plaza en New York”— que era una quimera para muchos de sus moradores. 

Poblado de Jaime el Conquistador

    Apenas queda más constancia de aquel poblado que las calles que lo delimitan, pero basta con pasear por ellas o coger un plano y escrutarlo con calma, para cerciorarse de la magnitud que debía de tener aquel mar de miseria a escasos kilómetros de la Puerta del Sol. Cosas de la modernidad, de esa España que empezaba a amanecer —lo llevaba haciendo desde 1939, nada más terminar la guerra—, que borraba rastros de lo que era y no quería ser. Ese Madrid con alma, el alma de sus barrios. 

 

©Víctor Fernández Correas
 
 

9 de diciembre de 2020

Entrevista a Juan Carlos Pérez de la Fuente, Director Artístico del Año Galdós de la CAM. Por Javier Velasco Oliaga


 

 

 

 

 JUAN CARLOS PÉREZ DE LA FUENTE

 

    En estos tiempos lánguidos, donde los teatros no pueden llenar su aforo por las restricciones sanitarias, hay personas que siguen luchando para que los teatros no se vacíen del todo y que la cultura teatral siga resistiendo a esos miserables virus que quieren que nos quedemos encerrados en nuestras casas. Juan Carlos Pérez de la Fuente es una de esas personas que resiste las inclemencias de este tiempo con el mejor ánimo. Charlamos con él para que nos cuente todo las actividades que ha preparado sobre don Benito, sólo don Benito, para este año. 

 

 "Leer a Galdós no es sólo conocer a Galdós sino a nosotros mismos"

 

    El dramaturgo talamanques es una persona que vive por y para el teatro. Sin embargo, comenzó a trabajar como ascensorista en el Banco de España a los 15 años de edad. En los ratos libres, entre piso y piso, sacaba de su bolsillo trasero de su pantalón de botones un libro de Stanislavsky y se empapaba de su método ante el asombro de esos banqueros, ¿usureros? que andaban por los salones de tan rancia institución como el ínclito Mariano Rubio. 

    La carrera de Pérez de la Fuente ha sido asombrosa en todos sus términos, director del Centro Dramático Nacional, del Teatro Español, del María Guerrero y podría seguir. Ya con 35 años le denominaban veterano director, ahora con 61 le podemos llamar joven director porque sigue manteniendo las ganas y la ilusión de aquellos años juveniles. Desde su puesto como Director Artístico del Año Galdós en la Comunidad de Madrid (CAM) ha preparado varios espectáculos en los Teatros del Canal y una exposición que abrirá próximamente sus puertas denominada “El sastre de Galdós”. 

    Juan Carlos Pérez de la Fuente nos cuenta sabrosas anécdotas del escritor canario que desarrolló gran parte de su carrera en Madrid y nos anticipa todo lo que tiene previsto la CAM para el año del Galdós que, supongo, por la pandemia, deberá prolongarse hasta bien entrado el año que viene. “Cuando don Benito Pérez Galdós llegó a Madrid procedente de las islas Afortunadas tenía 21 años y quería estudiar Derecho, cosa que no le gustaba lo más mínimo por lo que se buscó un trabajo como periodista en el diario “La Nación”, donde ejercía de crítico musical del Teatro Real. Galdós se planteaba en aquellos años: ¿Qué es la música? ¿Dónde hay que buscar la música y el sonido de la vida? Galdós encontraba la solución en las calles de Madrid, tanto para sus artículos como para sus novelas. Pero esa música, Galdós la escuchaba en un ruido típico de la capital de aquellos años: hay un extraño sonido que lo inunda todo, el sonido seco del martillo al golpear en el clavo al construir los ataúdes”. Cuenta de manera torrencial el dramaturgo madrileño. 

    Aquellos eran los años del cólera, 1862 y posteriores, cerca de 800.000 personas morirían por tan cruel enfermedad. Galdós supo retratar ese Madrid enfermo. “Nadie mejor que Galdós conoce esto de la pandemia, ya entonces abogaba por el uso de la mascarilla quirúrgica”, nos recuerda Pérez de la Fuente. Hay muchas facetas de Galdós que no se conocen. En su tiempo, era aborrecido por las gentes de derecha, por su anticlericalismo furibundo, y en la actualidad, es aborrecido por la izquierda. 

    Por eso, hay que leer a Galdós: “leer a Galdós no es sólo conocer a Galdós sino a nosotros mismos. Su teatro es un diálogo hacia el presente. Mi labor ha sido adaptar sus textos a la realidad actual”, señala el dramaturgo. “Galdós, además de anticlerical, fue un ferviente amante de los animales y antitaurino de pro. “En cierta ocasión, yendo a una finca de Toledo de unos amigos, se encontró con una oveja negra. Esas ovejas no tienen ningún valor porque su lana no se puede teñir y por eso se sacrifican. Galdós se enamoró de la oveja y se la quiso llevar a su casa de Hilarión Eslava. Allí convivió varios años con ella e incluso Gregorio Marañón le ayudó a su manutención cuando Galdós perdió su fortuna. Cuando el doctor le comunicó el óbito del animal a Galdós, no pudo reprimir que las lágrimas”, recuerda el Pérez de la Fuente. 

    Ese anticlericalismo galdosiano tiene su más fiel reflejo en su obra “Electra”, estrenada el 30 de enero de 1901. El éxito de su estreno fue apoteósico y cuentan las crónicas que fue llevado a hombros, como si de un torero se tratase, precisamente él que era tan antitaurino, hasta su domicilio. Ese anticlericalismo le costó ganar el premio Nobel en dos ocasiones. En 1912 su rival fue Marcelino Menéndez Pelayo y la academia sueca, debido a la polémica, decidió dejar sin Nobel a ambos escritores. En 1915, la Iglesia Católica española también medró para que le dejasen sin premio y en esa ocasión fue el poeta y escritor indio Rabindranath Tagore el que se hizo con el galardón literario más importante del mundo.. 

    Otro estamento que odiaba era el de los banqueros versus usureros. Escribió su tetralogía de Torquemada entre 1889 y 1945. Quizá fueron sus mejores libros y, desafortunadamente, muy poco conocidos. Juan Carlos Pérez de la Fuente tiene previsto estrenar la obra “Torquemada” el 18 de diciembre, sobre un texto de Ignacio García May. Una obra fundamental para entender el poder que tiene la banca en nuestro país. “Son los grandes triunfadores de la crisis. Galdós reflejó a la perfección ese mundo y ya planteó hacia donde iba a ir ese estamento en el fututo. Lo que vivimos es un calco de lo que él anticipo. Su personaje Torquemada era uno de los avaros más grande del mundo”, afirma el director. 

    El responsable del Año Galdós de la CAM había preparado diversas acciones ingeniosas, como representar varias microescenas de las obras de Galdós en el Metro madrileño, desgraciadamente la pandemia ha impedido llevarlas a cabo. Esperamos que sólo sea un retraso y se puedan llevar a cabo en un futuro próximo. Lo que sí abrirá sus puertas será la exposición “El sastre de Galdós (Galdós y Cornejo en su centenario)”, contará de cinco espacios donde estarán representados el despacho de Galdós, su taller, su camerino teatral, un escenario de sus obras y el camión para su traslado. 

    La idea de realizar actividades en el Metro es maravillosa y entronca directamente con el espíritu de Galdós. “Fue el escritor de la calle. El se inspiraba en la calle por lo que si hubiese vivido en la actualidad, seguro que escribiría del Metro”, apunta el dramaturgo de la bella localidad madrileña de Talamanca del Jarama y agrega “conocía a nuestro pueblo mejor que nadie”. 

    “El teatro sólo existe cuando se va a él” 

    “La situación del Teatro es muy compleja y está en una situación gravísima. Sólo existe cuando se va al teatro. Ver las salas medio vacías por las restricciones sanitarias es penoso. La cultura es y será absolutamente necesaria, pero por desgracia no les interesa a nuestro políticos”, sostiene cargado de razón. España no puede ser sólo un país turístico de playa cuando tenemos una de las culturas más ricas del mundo, además es España ha sido una potencia teatral desde los tiempos de Lope de Vega. “Por aplicar un símil muy actual, podríamos decir que el teatro es la sala de urgencias del hospital de la cultura. No hay nada más inmediato”, sentencia. 

    Recordemos que Miguel de Cervantes siempre quiso triunfar como dramaturgo. Prefería sus obras teatrales a las novelas y siempre sintió celos por el éxito de Lope y ¡por sus ganancias! Desgraciadamente sus entremeses no tuvieron mucho éxito en las representaciones, es ahora cuando se están entendiendo mejor y representando en diferentes teatros, Nueva York incluido. 

    Juan Carlos lo conoce bien porque ha dirigido obras en corrales de comedia como Almagro o Alcalá de Henares y en teatros de la solera del Español o el María Guerrero, eso sin contar a teatros romanos como los de Mérida o Sagunto. “Tanto lo políticos como la gente de la cultura nos creemos que todo es mejor que lo nuestro, cuando esto no es así”, remacha. 

    “Algo tenemos en el ADN los españoles que, probablemente, desde el 1898 hemos perdido el norte y nuestra confianza en nosotros mismo. Tenemos un espíritu muy cainita. Nos devoramos entre nosotros”, analiza el dramaturgo madrileño. Cree que los políticos tienen mucha culpa. “La democracia hay que inventarla todos los días”, subraya Pérez de la Fuente. 

    Si hay una iglesia madrileña donde se puede sentir el teatro esa es la Parroquia de San Sebastián, “fue la primer iglesia bombardeada durante la guerra civil”, nos recuerda el dramaturgo. Allí se encuentra la imagen de Nuestra Señora de la Novena, patrona de la profesión. Y allí se debería de encontrar la tumba de Lope de Vega, pero se perdió en una posterior reforma y ahora no sabemos dónde se encuentra. La iglesia se encuentra situada entre las calles Atocha y Huertas y es lugar de peregrinación del gremio de los actores. Enfrente de la iglesia, en la calle del mismo nombre, se encontraba la Fonda de San Sebastián, lugar donde escritores como Nicolás Fernández de Moratín y José Cadalso mantenían una famosa tertulia con dramaturgos de la talle de Luis Francisco Comella o el italiano Pietro Napoli Signorelli. 

    El gremio de actores siempre fue maltratado. Hasta el siglo XVIII, los actores fueron vilipendiados y su profesión era considera infame desde el punto de vista legal. No podían ser enterrados en sagrado si no renunciaban a su profesión, tampoco podían ejercer determinados empleos y cargos. Fue el actor Isidoro Máiquez el mayor luchador por sus derechos. Sin embargo, no sería hasta 1841 cuando se creó la Sociedad de Socorros Mutuos de Actores Españoles que velaría por la vejez de los actores. 

    La Cofradía de Nuestra Señora de la Novena fue fundada en el año 1624, pero no sería hasta el 1767 cuando abriría las puertas el Hospital de Nuestra Señora de la Novena o del Silencio, conocido popularmente como el Hospital de Cómicos, que se mantuvo abierto hasta después de la guerra civil. La citada cofradía velaría por el bienestar de esos cómicos que con la edad ya no podían trabajar. En la actualidad es la asociación AISGE (Artistas Intérpretes, Sociedad de Gestión) la encargada de hacerlo. 

    No quiere terminar la conversación Juan Carlos Pérez de la Fuente sin hacer constar el humor en la obra de Galdós. “Lo que estamos representando nos hará descubrir que el humor en el escritor canario es muy importante. No es sólo ese señor aburrido al que las malas lenguas denominaron don Benito el Garbancero. Es verdad que dilapido su fortuna porque le gustaba vivir bien, pero su sentido del humor se puede apreciar en muchas de sus obras”, concluye el director teatral galardonado con la Medalla de Oro al mérito en las Bellas Artes. 

 


 

 

 

Javier Velasco Oliaga