28 de octubre de 2020

Galdós y la ropa de las mujeres, por Maribel Orgaz

Existe una relación directa entre la moda femenina y las novelas de Benito Pérez Galdós. Independientemente de los conocimientos del escritor sobre el vestir de las damas, parte de su obra, incluidos los Episodios Nacionales hasta 1896, fue impresa en los talleres de La Guirnalda, periódico quincenal «dedicado al bello sexo». En 1873 Galdós colaborará en esta revista femenina con una serie de artículos que sumaban la parte literaria a otros de enseñanza, religión y labores. 

De París llegaban las últimas novedades a través de El Correo de la Moda, revista con bonitas litografías a color. Son las que ilustran el artículo que nos ofrece para el Encuentro Galdosiano la escritora y periodista Maribel Orgaz. 

 


 

    Los zapatos rojos de Diana, en el cuento Celín o el precioso vestido color melocotón de Rosalía Pipaón en La de Bringas y el traje rojo de Eloísa en Lo prohibido; las botas amarillas de Mauricia la Dura; los corsés, las joyas de pelo y el collar de haba. Las novelas de Galdós están llenas de una minuciosa atención a cómo vestían las mujeres de su tiempo. 

 


 

    El corsé o las batas desgatadas para estar en casa, el polisón o los metros de tela desplegados junto a la costurera. Las mujeres galdosianas de cierto nivel social pasean vestidas por sus novelas con una ropa quizá maravillosa y espléndida pero a menudo criticada por él mismo, por oprimirlas tanto física como espiritualmente. 

    En ese cuento fantasioso que es Celín, su protagonista desesperada por la muerte de su prometido piensa en suicidarse tirándose al río. Sale a la calle con un manto de tapada que sólo le permite ver por un ojo. Lleva medias y zapatos y su ropa no está pensada para una mujer que anda de un lado a otro. Por el camino al río, conoce a un joven y en un gesto simbólico se descalza y pisa los charcos con alegría. En sus páginas, las ropas de las que Diana se va deshaciendo simbolizan los prejuicios de su clase social: conoce a un joven pobre del que se enamora, ambos atraviesan la ciudad y duermen en las ramas de un árbol vestidos con una especie de túnicas, cómodas y holgadas. 

    La burguesía, la clase social en ascenso que él quiso retratar con fidelidad notarial vestía a sus mujeres contenidas en corsés y entorpecidas en sus movimientos con el polisón. De la mañana a la noche, se observaba un protocolo de vestimenta que incluía el tamaño adecuado del estampado de flores de los pañuelos. Los colores, como él mismo se lamenta, fueron desterrados al borde de la capa en los hombres y al mantón de las modistillas y la gente humilde. Las señoras, excepto en el baile, llevaban colores humo, verde oscuro, granate, negro. De la moda francesa, se pasó a la dictada por Inglaterra y allí lucía muy poco el sol. Toda la vestimenta madrileña se oscureció. 

    De todas las prendas que las mujeres tuvieron que librarse poco a poco para poder practicar deporte, dar grandes caminatas e incluso respirar destaca el corsé al que se atribuyó no sólo indigestiones o hemorragias internas sino un permanente jadeo por cualquier actividad cotidiana que no fuera estar casi en reposo. No es de extrañar que los médicos, cuando una mujer enfermaba recomendaran paginación que podían hacer sentadas en la silla pasando las hojas o progresión en carruaje, subirse a un coche de caballos y darse un paseo. Las mujeres burguesas que retrató Benito Pérez Galdós creían que la polca provocaba hemorragias porque era un baile un poco más agitado que el rigodón, por poner un ejemplo. Lo cual no es de extrañar si se oprimían el torso hasta disminuir la capacidad de respiración. 

    La experta galdosista Marta Blanco afirmaba en una exposición sobre la indumentaria en las novelas de Galdós: 

"... él basó sus personajes en la descripción que formula desde el rostro hasta el cuerpo, y en éste se recrea magistralmente. El propio autor ha legitimado su discurso de la moda en obras como Fortunata y Jacinta como uno de los resortes que mueve el mundo”.

 

Maribel Orgaz 

Periodista y escritora 
Autora de Mujeres en la Historia de Madrid, Editorial Sargantana


 

 

 

 

 

 
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El desconocido estreno de Realidad en Galicia (Parte III)

 

ESTRENO DE REALIDAD EN VIGO POR LA COMPAÑIA DE E.VILLEGAS 

 

Retrato de Galdós publicado en La Libertad del 16 de marzo de 1892

 

    Las reticencias que se planteó Vico para llevar a la escena el primer drama de Galdós, no las tendría Emilio Villegas[27], que ya el 19 de Abril anuncia en los periódicos de Vigo el estreno de Realidad, que se pondría en escena el 25 de Abril, es decir, que casi un mes antes de la carta de Antonio Vico a Galdós; Villegas con su compañía había representado la obra en la ciudad de Vigo, estando aún muy reciente su estreno en Madrid. En relación con esta función, muchas son las preguntas que se plantean y para las que de momento no hay respuestas precisas, como la relativa a la obtención del texto por parte de Villegas, cómo puso en escena la obra sin autorización del autor ni de los actores que tenían permiso para representarla, o si tuvieron conocimiento de este hecho Galdós o Vico. 

    Posiblemente sea esta una de las primeras representaciones de Realidad en provincias, tan sólo unos días después de que Mario la pusiera en Zaragoza, y estando muy reciente su estreno en Madrid. Alguna crítica de Vigo se inicia señalando lo “reciente [que] está su estreno en el teatro de la Comedia. Hallase aún pendiente y abierta la discusión sobre la obra”[28]. He localizado tres diferentes periódicos en Vigo, que hacen referencia a la puesta en escena de Realidad y cuyas críticas no coinciden en algunos de los datos señalados, y aportan algunas notas de interés. 

    En El Independiente, del 26 de Abril, nº 1814 sólo dedican a este acontecimiento teatral las siguientes cuatro líneas: «TEATRO-CIRCO: Verificóse anoche la despedida de la compañía del Sr. Villegas, con estreno del drama del Sr. Pérez Galdós, titulado Realidad. El teatro estaba animadísimo y los actores recibieron muchos y merecidos aplausos»[29] 

    En La Concordia, de la misma fecha, destinan a la representación una columna que carece de firma. Bajo el epígrafe El drama de Galdós, se comenta el estreno de Realidad, por la Compañía de Villegas. Esta crítica es bastante llamativa ya que la mayor parte de su texto es una reproducción de algunos de los comentarios publicados por Emilia Pardo Bazán en su artículo sobre Realidad[30]. El argumento de la obra es presentado así: “Una mujer casada que tiene un amante y que sobre verle a solas le dedica frases de ternura y le habla de cerca con cierta expansión... es lo inaudito en materia de inmoralidad. La sociedad y la familia no podrán resistir este golpe de piqueta, asestado contra sus mismos cimientos . Y añaden los moralistas: Ay de mi, si yo hubiese traído aquí a mis hijas[31]

    Este pasaje, que extracta de manera simple y superficial el argumento del drama y que expresa una opinión negativa del contenido del mismo, está copiado de Emilia Pardo Bazán, sacado de contexto y totalmente tergiversado. En su crónica Dª Emilia fustiga con ironía y mordacidad la doble moral burguesa y la hipocresía social del momento. Para ello utiliza un ficticio diálogo de moralistas, varón y hembra, oído por ella durante el segundo acto. A la señora le repugnaban mucho las primeras escenas «En su opinión, el autor podía haber sacado a la escena a la Peri..., siempre que la Peri hablase sin descoco, muy por lo fino, y siempre que ningún detalle revelase al espectador que nos encontrábamos en casa de una pájara tal». La conversación continúa manifestando la típica doble moral de la burguesía de la época, para ignorar aquello que no se quiere ver. Al caballero le desatinaba del segundo acto que una mujer casada tenga un amante, que le vea a solas, que le diga ternezas. La sociedad y la familia no podían resistir tal desvergüenza. Concluía diciendo que menos mal que tal obra no la veían sus candorosas hijas. Con mordacidad Pardo Bazán habla de las obras que estas jóvenes candorosas vieron en los días sucesivos, como Edgar, los Hugonotes, La Traviata... «Abrazos y besuqueos no faltaban en todas estas óperas; pero, ¡qué diantre!, en italiano, que no es lo mismo.», y también señala, con ironía que este serio moralizador que lanza sus diatribas contra la inmoral obra de Galdós, a eso de las once abandona el Casino, para echarse un parrafillo con la Peri ya que «hasta cerca de la una no se acaba el Real, y aun tendrá tiempo de recoger, con el landó, a la señora y las niñas...»,[32]

    El texto utilizado por el comentarista vigués de la Concordia, es el pensamiento del caballero sermoneador retratado por Emilia Pardo Bazán, que al sacarlo de contexto pierde evidentemente su ironía. En esta ocasión el afanoso copista, utilizó la tijera para desvirtuar la crítica y hacer un resumen equívoco del contenido de la obra, ya que lo que parece evidente es que a él le disgusta lo mismo que al caballero retratado por la escritora gallega.. Por último el articulista recoge la actitud del público ante Realidad: «La impresión que esta obra produjo en el público vigués ha sido fría. El auditorio escuchaba en silencio aquellos actos y escenas escritas en tan hermosa prosa. Ni un solo aplauso resonó en la sala. A la una y cuarto de la madrugada terminó el espectáculo» La crónica finaliza refiriéndose a la ejecución «falta de ensayos. Sólo el Sr. Villegas y la Sra. Luna merecen elogios.» 

    En El Faro de Vigo, del 26 de Abril, en la columna de Espectáculos, también sin firma se recoge este estreno del Teatro Tamberlick y en ella encontramos ecos de la crítica madrileña, como en lo relativo a la longitud de la obra y en el discutido enfrentamiento novela-drama. El cronista comienza señalando la dificultad de trasladar personajes y escenas del amplio marco de la novela al estrecho recinto de la escena[33]. En cuanto al tema del adulterio opina que «puede asegurarse que está resuelto con alto sentido filosófico y de modo original y grandioso. El insigne novelista se separa un tanto, es cierto, del convencionalismo antiguo, en momentos se nos presenta como un verdadero naturalista, en otras figúrasenos un consumado discípulo de la escuela melodramática». A pesar de ello, señala que no existe en su obra la formula del arte dramático buscada para lograr nuevos caminos. 

    Añade que la importancia de esta producción teatral se revela en las primeras escenas del último acto, ya que los cuatro primeros son de carácter expositivo que, pese a que contienen pensamientos bellísimos no concentran la atención y el interés del publico, con la fuerza que conseguirá en el cuarto. Según este comentarista, el personaje principal de la obra, Orozco, definido como ser extraordinario, no sufre menoscabo en su fisonomía moral, al pasar de la novela al drama, si bien no ocurre lo mismo con el resto de los personajes que «perdieron mucho de su vigor», aunque «los caracteres, sin embargo, están trazados con realidad». 

    En esta crítica no se polemiza excesivamente sobre el argumento; se remarca la belleza de los diálogos y se incide en la longitud de la obra, estando de acuerdo el público «en que el aplaudido autor de Gloria y Dª Perfecta debiera haber recortado algunas escenas para que su representación terminase antes de la una de la noche»[34]. En cuanto a la interpretación: «Nada diremos de la ejecución. La obra resulta superior a la factura de la compañía. No existe verdadera proporción entre las dos entidades. El drama adolecía además de falta de ensayos. No es posible llevar a la escena esta clase de producciones sin espacio y tiempo». Este periódico no aporta ningún comentario en cuanto a la reacción del público: fría o aplausos, señalada en los otros diarios. 

    Con esta aproximación a los incidentes sufridos en los escenarios de Galicia por la primera producción dramática de Galdós y la compleja relación de la misma y Antonio Vico, he pretendido reconstruir un fresco que presente el entramado social e histórico que sirve de fondo al hecho artístico y literario, así como acercarme a esos múltiples elementos ajenos al texto que condicionan el desarrollo de una obra teatral, y señalar como estos factores: actores, crítica y público condicionaron el desarrollo de Realidad, que en oposición a muchos críticos de la época, opino significó un inicio de renovación de lo que se podía ver en nuestros escenarios. 

    La incorporación de Galdós al teatro revitalizó la escena española en los últimos años del pasado siglo y abrió nuevos caminos para los autores posteriores como muchos de ellos reconocieron. También he querido mostrar que D. Benito y su obra dramática, influyeron en diferentes aspectos del arte escénico y en los actores, sacando al público y a los críticos de la rutina y la apatía general en que discurría el teatro en aquellos años, por lo que para finalizar utilizaré unas palabras de Dª Emilia dirigidas al autor dramático Pérez Galdós «¡Venturosos los autores que consiguen desencadenar borrascas, arrancando de su dormilona indiferencia al público y de su complaciente escepticismo a los que dan forma escrita a la opinión». 

 

 Mª de los Ángeles Rodríguez Sánchez
Madrid, octubre de 2020
 


NOTAS
 
[27] Poco he localizado sobre este actor. Su compañía, similar a la de Vico, en cuanto a número de componentes, y muy dispar en las obras representadas, recorrió diversas ciudades y otras localidades importantes durante aquella primavera y verano de 1892. Los diferentes lugares que visitó solo podemos conocerlos a través de la prensa, lo cual dificulta aun más el análisis, dada la dispersión de los periódicos, e incluso su desaparición en muchos casos.
[28] La Concordia. Vigo. 26 Abril 1892.  
[29] Esta afirmación de que los actores recibieron muchos y merecidos aplausos, contrasta con la noticia dada por La Concordia, donde se dice: “Ni un solo aplauso resonó en la sala”. Para nosotros alejados espectadores de una época, es difícil dilucidar que versión es la más cercana a la realidad. 4 
[30] Después de señalar que ha tenido lugar en Vigo, la representación del reciente estreno verificado en Madrid, el comentarista menciona unas opiniones que Emilia Pardo Bazan ha consignado aunque lo que hace es copiar literalmente algunos textos de la escritora que corresponden a su publicación en el Nuevo Teatro Crítico, pag. 63-64. El párrafo siguiente del articulista es igual a un comentario en NTC. pag-. 35 , y el resumen del argumento, es una manipulación de un comentario de Dª Emilia, de la pag. 36. 
[31] El texto completo de Dª Emilia, que a ella le sirve para ironizar sobre la hipocresía social es el siguiente: “En cuanto al caballero, lo que le desatinaba era el segundo cuadro del acto. Vamos que aquello era el acabose. Una mujer casada que tiene un amante; y que sobre tenerle le ve a solas le dedica frases de ternura y le habla de cerca, con cierta expansión...es lo inaudito en materia de inmoralidad. La sociedad y la familia no podrán resistir este golpe de piqueta, asestado contra sus mismos cimientos . Y el moralista añadía parodiando sin saberlo la celebre frase del proceso contra Flaubert: Ay de mi si yo hubiese traído aquí a mis candorosas hijas!”. Nuevo Teatro Crítico.op. cit.. pag. 36. 
[32] Todos los textos utilizados aquí corresponden a E.Pardo Bazan, Nuevo Teatro Crítico,.op.cit. Pag. 35.-38. 
[33] En la misma línea de este comentario, se habían hecho varios en las críticas del estreno en Madrid., y plantea un tema que en la actualidad tendría su paralelismo en la polémica novela-cine. 
[34] La longitud del drama y la tardía salida del teatro cerca de la una de la madrugada, también fue reiteradamente señalada en la prensa de Madrid.





El desconocido estreno de Realidad en Galicia (Parte II)

 

GALDÓS Y EL TEATRO EN PROVINCIAS: Antonio Vico y el desconocido estreno de Realidad en Galicia

 

VICO Y REALIDAD 

    En general es poco lo que conocemos de los actores del siglo pasado. Antonio Vico fue considerado como uno de los grandes intérpretes de la época, aunque era muy irregular en sus interpretaciones, de él se decía que era un actor de momentos. Sus actuaciones estaban condicionadas artísticamente por su irregularidad interpretativa y, personalmente, por su inmensa familia y su pésima gestión administrativa. Estas preocupaciones le influían en su forma de interpretar, que en ocasiones rozaba en lo genial y otras en lo anodino. De su trayectoria como actor, de sus múltiples dificultades, de sus actuaciones en distintos teatros madrileños, así como de su compleja relación con Rafael Calvo, da amplia información Carmen Méndez Onrubia en su libro El dramaturgo y los actores. 


    Rafael Calvo y Antonio Vico representan, en el teatro, la disputa típica de los españoles de la época, incluso en 1882 se crea una revista festivo teatral con el título Chorizos y Polacos, que hacía alusión a los dos bandos partidarios de estos actores, que se enfrentaban en cada representación en la que intervenían sus ídolos.[10] Tenían diferentes modos de actuar; en Rafael Calvo predominaba la espontaneidad, mientras que en Vico era la técnica. D. Antonio "sentía mejor el patetismo de la madurez, los problemas de la conciencia, el dolor del padre, los celos del esposo ultrajado, los desvelos del honor o el arranque del caudillo"[11]

    Tras su ruptura con la familia de Calvo, posterior al fallecimiento de éste, Vico formará compañía con su sobrino Antonio Perrín. En 1891, ambos se integrarán con Mario para trabajar en el teatro de la Comedia, momento en el que Dª Emilia se pone en contacto con ellos para proponerles la lectura de Realidad: «cité a mis dos directores de la Comedia, Vico y Mario. Como estaban de ensayos de una comedia miguelechegayaresca [...] tardaron en venir y sólo el lunes tuve el gusto de verles, que gusto es pues son muy simpáticos. Excuso decirte que levantaron al cielo las manos, de placer, y que salieron de mi casa decididos a estudiar el libro a ver si aquéllo es escénico o no es escénico. Y hoy han vuelto entusiasmados (sobre todo Mario) y sin más deseo que el de que te des la mayor prisa posible»[12]

    Según se puede constatar por las referencias de Galdós y de Dª Emilia, se pensó en Vico y Mario para efectuar el estreno de Realidad en Madrid, el desacuerdo surgido entre ambos intérpretes impidió que se llevara a cabo el reparto inicial en el que Vico representaba el papel de Orozco; finalmente será Mario y su nueva compañía quien la ponga en escena, sustituyendo a Vico por Miguel Cepillo, aunque los cambios producidos retrasaron el estreno de tal manera que estuvo a punto de posponerse hasta la temporada siguiente, ya que si El Obstáculo de Daudet, que se presentó en la Comedia el sábado 20 de Febrero, hubiera conseguido un éxito proporcional a la fama de su autor, se habría retrasado la representación de Realidad hasta muy cerca de Semana Santa, época que resultaba bastante desfavorable para cualquier estreno. 

    Pardo Bazán, al hablar de los preparativos del drama galdosiano, incidirá en las dificultades surgidas por la separación de los directores del teatro elegido por Galdós para su iniciación como dramaturgo «Llegado a elegir escenario, decidióse Galdós por el teatro de la Comedia, no porque en otros faltasen actores muy dignos de estimación, sino por la mayor igualdad en el cuadro de compañía y acaso porque el Español parece dedicado especialmente a la trusa, y al drama o comedia de nuestro teatro romántico antiguo y moderno, y en la Princesa dominan el género festivo y el género francés. Entre estos dos opuestos extremos, la Comedia ofrece un terreno neutral, propio para la novedad de la tentativa. No hay que decir si los directores (lo eran entonces Emilio Mario y Antonio Vico) aceptaron gustosos la propuesta. La separación de Vico no dejó de dificultar bastante el futuro reparto de Realidad[13]

    La compleja relación de Vico con este primer drama galdosiano, originada antes del estreno de la obra continuará en la gira por Galicia, que el actor inicia tras la semana santa de 1892, después de finalizar sus actuaciones en el teatro de la Princesa. El 17 de Abril da su primera representación en el Teatro Principal de Coruña y hasta finales de Julio recorrerá Ferrol, Vigo, Pontevedra, de nuevo Vigo y Santiago de Compostela. En Coruña, Antonio Vico abrirá su temporada con El Alcalde de Zalamea y El sueño dorado, representaciones con las que hizo su debut en todas las ciudades mencionadas, y que constituía una costumbre del actor, como él mismo señalaba en sus Memorias. «...inauguré [...] mis representaciones, obteniendo gran éxito El alcalde de Zalamea, que escogí, como casi siempre hago para mi debut...»[14]

    Durante su estancia en Galicia, es posible afirmar que el actor pensaba representar el reciente estreno de Galdós en Madrid, ya que no sólo se pueden localizar referencias a sus intenciones en la carta inédita que aquí se presenta, sino que también se menciona en la prensa gallega la posibilidad del estreno, e igualmente en relación con este tema hay abundantes comentarios en la correspondencia cruzada entre el escritor y Concepción Morell [15], que formaba parte de la compañía de Vico desde que este la había contratado al finalizar en la Comedia.

    El 21 de Abril de 1892, recién llegado Vico a Coruña, el periódico LA VOZ DE GALICIA coruñés anunciaba la posible visita de D. Benito a la localidad para asistir al estreno y representación de Realidad, «Parece que el actor D. Antonio Vico, que trabaja actualmente en nuestro Teatro Principal, tiene promesa del gran novelista Pérez Galdós, de que vendrá a la Coruña a presenciar la representación de su celebrado y discutido drama Realidad, recién estrenado en la Corte. Celebramos que así suceda, pues la Coruña no puede menos de considerar como un acontecimiento fausto la presencia en su seno del gran escritor nacional». Aunque no localicé ningún otro comentario en este sentido, durante el mes que duró la estancia de Vico en esta ciudad, Concha Morell en sus cartas desde esta localidad le preguntará en varias ocasiones a Galdós si va a ir o no a Coruña, como se comenta, por lo que es posible que en alguna ocasión más se rumorease la posibilidad de la visita del autor. 

    En relación con los incidentes de Realidad en Galicia es en extremo curiosa la carta incompleta e inédita de Antonio Vico a Galdós que se encuentra en la Casa Museo y que presento aquí. Esta epístola es contestación a una anterior de Pérez Galdós y debió formar parte de una correspondencia que hoy desconocemos, cruzada durante esos meses de la gira del actor.[16] Fue escrita el 20 de Mayo, desde El Ferrol, donde la compañía teatral, se había trasladado una vez finalizada su estancia en Coruña y con motivo de inaugurar el Teatro Jofre, recién construido y que supuso un acontecimiento, del que quedó amplia constancia en la prensa, no sólo de esta ciudad, sino de otras de Galicia. En esta carta el actor que gozaba de gran fama, aunque no siempre consiguiese llenar los teatros o mantener una entrada adecuada, alude al hecho de no haber estrenado Realidad en Coruña, explicándole al escritor los motivos por los que no ha representado el drama y añadiendo algunos comentarios críticos a la función que se había hecho en Madrid por la Compañía de Mario. En su carta da la sensación de que aún tiene la idea de ponerla en escena y es una muestra más de la vinculación de Antonio Vico con esta obra, que al final nunca representó. 

“FERRROL MAYO 20/92 
SR.D. Benito Pérez Galdós. 
Mi respetable y cariñoso amigo: 
Con fecha 19 recibí su grata, que esperaba en contestación a la mía de la Coruña. Allí he dado con regulares ingresos 27 representaciones sin repetir ni una sola, base principal de esta clase de negocios pequeños en provincias. Pero esto mismo me ha obligado a ensayar constantemente dos y tres obras y al principio con dos ensayos de "Realidad" que fueron 3 ó 4 no me quedaba tiempo para las demás. 
Esto unido a que en conjunto, tenía y sigo teniendo la seguridad de que no iba a salir a mi gusto la obra, y de que en las principales familias de Coruña, se entabló discusión acalorada acerca del realismo del asunto y de un artículo de Zaragoza que se leyó por aquellos días, cuando la hizo Mario, sin obligación, bien a mi pesar, a ponerla en escena allí. 
Y hoy hecho ya con mi compañía el ensayo de 30 obras que tienen de repertorio, puedo consagrarme exclusivamente a ella, teniendo la seguridad de que no estudiando otra cosa podré dominar las deficiencias de unos y otros, y meterles en la cabeza lo que es hacer "Realidad" en la escena. A primera vista parece sencillo hablar un papel de la índole de los que en su obra hay, pero después se ve que, sin conocimiento de la cosa es muy difícil.- Yo la vi en la Comedia, y me gustó en conjunto mucho -No fue individualmente lo mismo- Excepción hecha de la Guerrero y Tuiller - Los demás hacían alarde de una sencillez que ya era enervamiento. 
Esta es mi opinión. 
Las obras modernas hay que darles una entonación que no por ser natural, pierda la intención que el autor se ha propuesto para con el público 
De agradarme el resultado del conjunto que obtenga mi compª, la pondría en escena ya lo avisaré ”

    La lectura de la carta, a pesar de su brevedad, presenta varios puntos de interés al aproximarnos a una compañía teatral del siglo pasado en provincias, que nos permite conocer ciertas dificultades sufridas por la primera obra dramática de Galdós y la polémica que de una u otra forma originó, acercándonos a la problemática del público y a la influencia de éste en el acontecimiento teatral; por último muestra algunas opiniones personales de Antonio Vico sobre la interpretación en la época y sus diferencias conceptuales y personales con Emilio Mario. 

    En el primer párrafo de su misiva, Vico explica uno de los motivos por los que no había representado Realidad, señalando la falta de ensayos, aunque había realizado algunos que le robaban excesivo tiempo de los preparativos de otras obras de repertorio. Esta afirmación del actor queda corroborada en algunos escritos de Concha Morell que en su primera carta desde Coruña, del 18 de Abril, hace el siguiente comentario: «Se está matando la familia como dicen aquí para que Realidad salga a pedir de boca creo que la harán muy bien, [...] puedo asegurarte que la única obra que ensayan de verdad [...] es la tuya. Vico hará figúrate y los demás también. La Peri es una mujer hermosísima y graciosa. Ven a verla.» Posteriormente el Martes. [26 de Abril], le comenta «se ensaya Realidad pero por los artistas de verdad la Contreras me gusta muchísimo Vico, no se diga, el que hace Viera me gusta mucho también creo que será una cosa digna de verse. Vendrás a verla y verme?» y en la misma carta unos párrafos más adelante le pregunta, incidiendo en la anunciada visita de Galdós «¿Conque vienes si o no? todo el mundo dice que vienes conqué no seas tontillo y ven a ver tu obra.»[17]

    Antonio Vico, en el segundo párrafo y de una forma indirecta se refiere a la posible incomprensión del público debido al realismo del asunto, que asustaba a las señoras, y a la polémica suscitada por la cercana puesta en escena en la ciudad de Zaragoza, donde la obra no había sido bien aceptada. Con relación a esto, también encontramos comentarios en las cartas de Concha que le dice unos días antes de que el actor escribiera a Galdós: «De Realidad no te he querido decir nada por que me da rabia de no hacerla pero tal vez tendrá razón D. Antonio cuando teme que por estos pueblos no la entiendan y las señoras se escandalicen» y el 25[Mayo 1892] le dice: «Devuélvote la carta de Don Antonio . No le pido que me deje hacer [...] nada en fin de lo que puedo hacer mejor que algunas, porque veo que aquí desgraciadamente gustan más que nada las piezas de brocha gorda en que suelo tomar parte.»

    Después de esto ya no hay ninguna referencia al intento de poner Realidad por parte de Vico, pero si hay algunas nuevas afirmaciones de Concha en relación con este tema, y algunas críticas y explicaciones desde su perspectiva de por qué el actor no la representó. Desde Pontevedra, el 2 de Julio, en una larguísima carta de 9 hojas comentará una conversación mantenida con D. Antonio en la que le había dicho «...he tenido una carta de D. Benito y veo que está disgustado porque V. no ha puesto su obra. Yo le he escrito dos veces hablándole de esto y le he dicho que V. está preocupado y en fin que este público tal vez no la comprendiera. Aún conociendo como él conoce estos pueblos y sabiendo que V. está preocupado yo sé que no le ha sabido bien que V. no haya puesto Realidad...»[20] 

    Ante la afirmación del actor de la incomprensión del público se bosquejan diversas cuestiones en relación con los espectadores. La pregunta que habría que hacerse aquí -que no tiene respuesta concreta- es si realmente el público no hubiera aceptado esta representación, como indica el director/intérprete y Concha reafirma en alguna de sus cartas, o si Vico no se decidió a romper el programa de obras archisabidas y mil veces representadas que componían su repertorio. Aunque no podamos contestar a esto parte de la respuesta se nos dará por la reacción del público ante la representación ofrecida en Vigo, por la Compañía de Villegas, que fue similar a la de Madrid, aunque no podamos saber si Realidad fue o no motivo de polémica entre la sociedad viguesa, ya que de ello no localicé referencias en la prensa. 

    Es curioso señalar algunas de las limitaciones impuestas al hecho teatral, acontecimiento más social que artístico en algunos casos, al que se condicionaba con normas no escritas, de las que podrían ser un ejemplo las recomendaciones dadas a Vico por la prensa de Coruña. A los dos días de llegar, desde un periódico se advierte al actor de las costumbres de los coruñeses y se le aconsejaba que no diese representaciones ni los días de fiesta, ni algunos de la semana «La observación no la juzgamos, sin embargo, tan necesaria, tratándose de la compañía del insigne actor como de otra cualquiera, porque aunque sea aquí costumbre no ir al teatro en días determinados de la semana, los lunes y los viernes, para saborear manjares tan deleitables y tan raros como los que ofrece Vico, todos los días son buenos. Así ha de entenderlo el público coruñés…»[21] Pero a pesar de que el periódico considera que el insigne actor, superaría esta costumbre de los gallegos, tres días más tarde, el 20 de Abril, aparecía el siguiente breve: «No hubo ayer tanta concurrencia como en las dos noches anteriores y esto obedece a varias causas que no habremos de mencionar ahora. Únicamente nos permitiremos recomendar a la empresa que no luche contra la costumbre de no dar función los viernes y los lunes. Sería en vano, porque el público en esta población exige esas dos noches de descanso para los actores». 

    Algo que los coruñeses no debían tener en cuenta era que los componentes de la compañía, para los que exigían esas dos noches de descanso, no cobraban los días que no había representación. Vico aceptó que no hubiera función los viernes, pero siguió representando los lunes, por lo que la prensa le da un nuevo toque de atención «La empresa ha accedido a no dar función los viernes, pero nos parece que perderá el tiempo y el dinero dando función los lunes».[22] 

    Si en un tema tan intranscendente como decidir los días de actuación de la Compañía, se imponía la opinión del público, como no había de haber injerencias por parte de los espectadores en cuanto a lo que en los escenarios se representaba. En el caso de Galicia y según parece deducirse de los periódicos locales consultados se preferían los juguetes cómicos e intrans-cendentes a las obras más completas y acabadas, si es que alguna del repertorio lo era. Concha escribía desde Vigo esta certera descripción del público y del actor: «Aquí estamos todavía, dicen ahora que nos iremos el lunes. Esto va mal, muy mal. Casi, casi no es extraño que D. Antonio no se ocupe de mí, el pobre señor tiene un familión á su cargo, y como este público no entiende nada de arte, francamente, naturalmente, está muy disgustado. Esta habrá sido la causa de que no haya puesto Realidad, créeme á mí, aquí en Galicia no la entenderían. Por aquí gusta mas la Criatura, Lagartijo, y todas esas latas que lo bueno. Los días, pocos en verdad, que el gran actor trabaja con amore, cuando llora con lágrimas, el público se ríe. Los galleguiñus se vuelven locos en oyendo cantos, los merengazos y las mamarrachadas de Paco Perrín que es un payaso consumado, es lo único que saben apreciar.»[23]

    Es posible que estas observaciones generales para el público de Galicia, que necesitarían un estudio más amplio y complejo, sean aplicables a la mayoría de los espectadores de la época. Desde diferentes tribunas son muchas las voces que se elevan contra la degradación del gusto del público que estaba deteriorando el espectáculo teatral, ya que las carteleras de los teatros estaban llenas de trivialidades, había abundancia de traducciones, revistas políticas, dramones naturalistas e incluso algún cronista hablaba de atrevimientos licenciosos[24]. Los autores si se animaban a escribir lo hacían a la ligera «para despachar pronto un juguetillo en un acto que venga a calmar por un momento la voracidad insaciable de este público ahíto de decoraciones, hastiado por el desnudo pornográfico, y ávido sólo de pasar media hora de la noche, por el menos dinero posible»[25] comenta Enrique Sepúlveda al resumir una temporada teatral de unos años antes. El propio Galdós mucho tiempo más tarde se referirá al público, al comentar su alejamiento de la producción teatral «Debo decir que las causas de andar tan desviado de la casa de Talía no fueron la pereza ni los quehaceres que por mis pecados me han traído al retortero; fueron el desaliento y la falta de fe en la virtualidad artística y moral del Teatro en los últimos tiempos. Acordándome de aquéllos en que me dió la mala idea de meterme a dramaturgo, consideraba que por entonces era perfectamente armónica la triada teatral, abrazo feliz de los elementos obra, intérpretes y público. La experiencia me hizo ver después que esta armonía estaba rota; teníamos cómicos excelentes que perfeccionaban cada día sus facultades; teníamos autores de gran mérito, mantenedores de la gloriosa tradición hispana; pero el público se deshacía gradual y rápidamente, desgarrado en jirones. De una parte tiraba la gente adinerada y bien vestida; de otra, la que vive en las inferioridades económicas y quiere someter el Arte a violentas baraturas»[26]

 


 

El desconocido estreno de Realidad en Galicia (Parte III) >

 

NOTAS
 
[10] José Mª López Ruiz. La vida alegre (Hª de las revistas humorísticas, festivas y satíricas publicadas en la Villa y Corte de Madrid. Compañía Literaria. Madrid 1995
[11] Carmen Menéndez Onrubia, El dramaturgo y los actores . Epistolario de Benito Pérez Galdós, María Guerrero y Fernando Díaz de Mendoza. C.S.I.C. Madrid 1984. Pag. 259 
[12] Adelina Batllés Garrido.Tres cartas inéditas de Emilia Pardo Bazán . Insula. nº447, pag. 4 
[13] Emilia Pardo Bazán. Nuevo Teatro Crítico. Revista de Teatros.Nº 16- Abril 1892 pag.26 
[14] Antonio Vico. Mis memorias (Cuarenta años de Cómico) Serrano Editor. Madrid s/a. Pag. 73. 
[15] Cuando se redactó y publico este artículo aún no se conocían las cartas de Pérez Galdós a Concepción Morell, que adquirió la Casa Museo en 2005, y que posteriormente se publicaron en: Pérez Galdós, Benito: Galdós. Correspondencia. Edición, introducción y notas de Smith, A.; Rodriguez Sanchez, M.A,; Lomask, Laurie. Madrid, Cátedra, 2016. 
[16] Estas cartas no figuran en la Correspondencia de la Casa Museo, ni en las publicadas por Soledad Ortega 
[17] Concha Morell. Cartas inéditas. Casa Museo de Pérez Galdós. Las Palmas
[18] La representación en Zaragoza tuvo lugar el 17 de Abril 1892, y no fue muy bien recibida como Emilio Mario indica a Galdós en su carta desde Valencia (22.5.1892) “No escribí a Vd. desde Zaragoza dándole cuenta del estreno, por que allí no la entendieron si bien fué respetada por llevar su nombre de Vd., pero no fue defendida ni discutida como aquí" Citado en Soledad Ortega. Cartas a Galdos. Pag. 358.
[19] Dada la coincidencia de fechas, es posible que la carta que le devuelve sea la que presentamos aquí. Todas las citas de Concha Morell, corresponden a su epistolario, en gran parte inédito, que está en la Casa Museo de Las Palmas
[20] Esta carta escrita con motivo de la representación en Pontevedra de Locura o Santidad, de Echegaray de la que se ocupó toda la prensa, es en extremo interesante para conocer la situación del teatro y las opiniones sobre éste de Concha Morell 
[21] LA VOZ DE GALICIA Coruña . del 17 de abril de 1892. 
[22] La Voz de Galicia Coruña del 22 de abril de 1892 
[23] Carta Viernes. [17 Junio 1892] Unos días antes le decía a Galdós “No me digas que le pida a D, Antonio que me saque en obras serías, ¿No sabes que estos malditos gallegos no gustan más que de majaderías?”. 
[24] Hay varias referencias a ciertas representaciones pornográficas, que hacían salir por el «escotillón figuras de mujer que momentos antes han empleado el cuarto numerado del angosto pasillo, no para vestirse, sino para desnudarse» Enrique Sepulveda. Vivir en Madrid 1886 Edición facsímil 1996. Pag.510
[25]Enrique Sepúlveda . Ob. cit. pag. 509.
[26] Opiniones de Galdos hechas al Heraldo en 1910. Citado por Carmen Méndez Onrubia. Opus cit .pag. 215-216